El efecto Magnus, o: por qué es posible marcar un gol desde el córner

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Este video fue grabado en la Presa Gordon en Tasmania, Australia, que tiene una altura de 126.5 metros. Al llegar a lo alto, arrojaron un balón de baloncesto por la barandilla. Se aprecia cómo el balón es zarandeado ligeramente por la brisa, pero aterriza más o menos en el mismo lugar bajo el cual es lanzado.

Ahora mira qué sucede cuando arrojan otro balón de baloncesto, pero esta vez con un pequeño giro hacia atrás.

El balón sufrió lo que se conoce como el Efecto Magnus, que afecta a todo objeto esférico o cilíndrico conforme se desplaza por el aire. Su funcionamiento es el siguiente.

Conforme el balón acelera, el aire en la parte delantera del balón se mueve en la misma dirección que el giro y de este modo se ve arrastrado junto con el balón y se desvía hacia atrás. El aire en el otro lado se mueve en dirección contraria, así que el flujo se separa del balón en vez de verse arrastrado por este.

El resultado es que el balón  empuja al aire hacia un lado, mientras que el aire ejerce una fuerza igual sobre el balón hacia el otro. Esto es lo que se conoce como el Efecto Magnus, nombrado tras Heinirich Gustav Mgnus, quien lo describió en 1852. Por supuesto, Isaac Newton le ganó por unos 200 años con la descripción de las pelotas de tenis en el Colegio de Cambridge, pero… ya existen demasiadas cosas que reciben su nombre.

Este efecto es muy importante en deportes como el tenis, el fútbol o el golf. Pero, ¿podría tener aplicaciones no relacionadas con el deporte? Quizás.

Esto es un velero. No parece un velero, pero esos dos cilindros no son chimeneas, sino rotores llamados “rotores Flettner” y sustituyen a las velas. Desvían el viento transversal utilizando el efecto Magnus para impulsar el barco hacia adelante. Y esto es un avión con cilindros giratorios en vez de alas. Gracias al efecto Magnus, los cilindros, de hecho, proporcionan un mayor sustento que las alas tradicionales. No obstante, también generan una mayor resistencia aerodinámica haciéndolos poco prácticos. Este avión en particular sólo voló una vez, y se estrelló.

Pero el efecto Magnus se está poniendo de moda de nuevo. Aquí tienes un experimento de un avión de alas rotatorias que genera todo su sustento gracias a los cilindros giratorios. Y este es el E-ship 1, que usa 4 cilindros rotatorios, es decir, 4 rotores Flettner, para incrementar su eficiencia y reducir su consumo de diésel.

Así pues, en el futuro, el efecto Magnus podría tener más posibilidades que simplemente hacer que planeen los balones.

Finalmente, mostramos el vídeo de Veritasum, en inglés, que ha sido la fuente tanto de la explicación como de las imágenes mostradas en esta historia.

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2017-02-13T20:22:12+00:00