El efecto placebo es real y puede conducir a una mejor atención médica

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El efecto placebo ocupa un espacio liminal en la consideración clínica; en un lugar entre lo biológico y lo psicológico, lo terapéutico y lo falso. Los científicos sostienen que es un término colectivo para una serie de procesos y mecanismos que afectan nuestra experiencia de nuestra condición (el ejercicio de la percepción) en lugar de ayudar a curar las causas subyacentes, objetivas y medibles de la misma.

Ted Kaptchuk, Director del Programa de Estudios sobre Placebo de la Escuela de Medicina de Harvard, resume el efecto placebo como “averiguar qué es aquellos a lo que generalmente no se presta atención en medicina, aquello que es intangible y que a menudo olvidamos cuando contamos con buenos medicamentos y procedimientos. […] El efecto placebo es un marcador sustituto de todo lo que rodea a una píldora. Y eso incluye rituales, símbolos y encuentros entre médico y paciente”.

Un estudio realizado por Kaptchuk y colegas que muestra particularmente bien el poder de la percepción sobre la objetividad fue publicado en el New England Journal of Medicine en 2011. A los sujetos se les dio el fármaco eficaz Albuterol, un inhalador placebo, acupuntura y períodos sin tratamiento. Todos ellos tomaron cada tratamiento tres veces. De esta forma se consiguió la producción de una gran cantidad de datos y permitió que los sujetos sirvieran como sus propios controles. Aunque todos reportaron un nivel similar de mejoría en sus síntomas independientemente del tratamiento al que más recientemente se sometieron, las medidas objetivas indicaron que sólo el Albuterol mejoró el flujo de aire, pero las tres opciones aumentaron su funcionalidad pulmonar.

Si bien una cantidad significativa del efecto placebo permanece en la oscuridad debido a la falta de investigación, los científicos han sido capaces de descubrir algunos de los mecanismos de percepción detrás de lo que permite a nuestros cerebros engañar a nuestros cuerpos para sentirse mejor.

(Imagen ampliable) Limitaciones del efecto placebo. Efecto de inhaladores placebo sobre los síntomas del asma. Morado claro: Medicación, Albuteral; Morado: Placebo; Morado oscuro: Sin tratamiento. Eje-Y: Porcentaje de mejora. Eje-X: Izquierda: Reportada por los pacientes. Derecha: Medida Objetiva, Volumen de Expiración Forzada. Imagen: Futurism

El principal conjunto trata sobre el efecto que el condicionamiento tiene sobre las respuestas de nuestro cuerpo, los resultados de un entrenamiento pavloviano suave que se ha construido desde el nacimiento. La forma más rudimentaria de esto es el poder de la expectativa. En un interesante estudio, Luana Colloca realizó experimentos con luces. Uno de estos experimentos implicó la emisión de destellos de luz roja cuando a un sujeto se le daba una descarga eléctrica de alto voltaje y el parpadeo de una luz verde cuando se le aplicaba una baja. Luego jugó con los niveles y finalmente halló que, incluso cuando las descargas eran iguales, cuando la luz verde parpadeaba los sujetos reportaban menos dolor. Por el contrario, cuando la luz roja se encendía, exhibían un dolor mayor que el que razonablemente provocaría la descarga. A esto se le llama ‘efecto nocebo’.

La esencia de esto se manipula y se hace más compleja por la misma presencia de un procedimiento clínico: la “luz verde” de la vida real. Se puede apreciar más pertinentemente cuando se trata de fármacos.

El cuerpo responde positivamente a cualquier fármaco porque recuerda el efecto curativo que los medicamentos han tenido antes. Esto se refleja en uno de los estudios más interesantes de investigación con placebo de los últimos años, en la que los participantes sabían que estaban tomando píldoras de azúcar, pero aun así experimentaban efectos terapéuticos. Esto demostró que algo bajo nuestra mente consciente y racional creía que la administración de fármacos era beneficiosa, y de ese modo exhibió los efectos positivos asociados a la toma de fármacos cuando recibió uno, a pesar de que la mente consciente sabía que era falso. Fue la acción de tomar una píldora, y no los contenidos de la píldora en sí, la que dio la señal para liberar los productos químicos que normalmente daba la píldora real.

¿Prescribiremos placebos?

La siguiente etapa de la investigación es codificar las naturalezas precisas y los mecanismos del efecto placebo. Franklin Miller, un bioeticista jubilado de los Institutos de Salud Nacionales, afirma que “tarde o temprano nos desharemos del término” porque se dividirá en partes componentes.

Si podemos desglosarlo en sus partes componentes, en estos mecanismos precisos, entonces resulta hipotéticamente posible comenzar a utilizarlos en el entorno terapéutico. Debido a que el médico está utilizando los mecanismos de la percepción, esto realmente significa que la manipulación del efecto placebo se convierte en un tratamiento psicológico de fenómenos biológicos: un tratamiento psicosomático.

Mientras que Miller continúa diciendo que el efecto nunca puede curar una enfermedad objetiva con causas biológicas definidas (no podría, por ejemplo, curar el virus del ébola, pero bien podría ayudar con los síntomas) porque “existen límites reales a las cosas que puedes condicionar”. el placebo tiene que tratar algo que el cerebro puede ajustar por sí mismo, sin ayuda, como el dolor.

Un ejemplo de esto es el síndrome del intestino irritable, que Kaptchuk usó para un experimento. Dos grupos recibieron acupuntura como placebo, pero la mitad fueron tratados con empatía por el médico, mientras que la otra mitad fue tratada sin ningún tipo de cercanía por el doctor. La mitad que había sido tratado con amabilidad reportó un 15 por ciento más de alivio. Los expertos también han sugerido el uso del efecto para reducir la actual crisis de opio en Estados Unidos, ya que podría proporcionar un alivio eficaz del dolor a la vez que se usarían dosis más pequeñas de sustancias físicamente adictivas.

El efecto placebo permanece oscurecido por la falta de investigación y los enigmas y misterios de la mente humana. Sin embargo, lo que está claro es que tiene un enorme potencial para convertirse en una parte de nuestro arsenal médico.

Artículo original publicado por Futurism. Revisado y traducido por ¡QFC!

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2017-08-14T15:29:03+00:00